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Expertos en nutrición e inmunología recuerdan que una dieta equilibrada contribuye a modificar los m

Tema en 'Noticias de interés relacionadas con la psoriasis.' comenzado por Admin, 13 de Marzo de 2018.

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    La alimentación cambia la diversidad de la microbiota . Expertos en nutrición e inmunología recuerdan que una dieta equilibrada contribuye a modificar los microorganismos beneficiosos para la salud y reforzar las defensas.

    Casi 10.000 especies de microorganismos componen la microbiota, la mayoría de ellos bacterias localizadas en el intestino, aunque también se encuentran virus y hongos. "Entre el 60 y 80 por ciento de las bacterias pertenecen a los Firmicutes; el 20-30, a los Bacteroidetes, y el 10, a las Actinobacterias", comenta María José Tapia, endocrinóloga del Hospital Regional Universitario de Málaga y miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

    No son sólo cifras; los expertos coinciden en que tanto la proporción como la diversidad de las bacterias en la microbiota determinan sus funciones: facilitar la digestión y regular el sistema inmune. "Tiene funciones metabólicas que permiten aprovechar nutrientes que no pueden digerirse, recuperar energía en forma de AGCC (ácidos grasos de cadena corta) fundamentales para el enterocito -las células epiteliales del intestino- y otras funciones a nivel hepático, así como aumentar la absorción de elementos como el hierro y el calcio", recuerda Pilar Labat, vocal de Alimentación del COF de Zaragoza.

    Sobre los beneficios para el sistema inmune, Eduardo Martínez Naves, profesor de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, explica que "el hecho de que los tejidos esten cubiertos de estas bacterias impide la colonización de otras patogénicas dificultando la aparición de infecciones".

    En este sentido, los últimos estudios indican que existe una regulación mutua entre la microbiota y el sistema inmune: "Cada vez se está viendo más cómo muchas enfermedades que no tienen nada que ver con el intestino, como la diabetes tipo 1, podrían estar relacionadas de forma directa o indirecta con estas bacterias", informa Martínez Naves. "Una de las funciones es aislarnos del medio externo para que no entren toxinas a nuestro organismo y éstas podrían estar asociadas con enfermedades autoinmunes como, por ejemplo, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple o las alergias, y con patologías neurocognitivas", añade Tapia.

    Prevención de enfermedades

    Todas las fuentes consultadas por CF coinciden en que el desequilibrio de entre las bacterias protectoras y dañinas juega un papel importante en el desarrollo de problemas metabólicos como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal y el cáncer de colon, así como de afecciones cutáneas como la dermatitis atópica y la psoriasis.

    "En dermatitis existe un sobrecrecimiento bacteriano que se produce porque perdemos nuestra microbiota por factores genético, por ello, el farmacéutico debe recomendar no abusar de los detergentes o ducharse sin jabón para no eliminar esas bacterias beneficiosas que tenemos en la piel", sugiere Martínez Naves.

    En cuanto a la psoriasis, las nuevas líneas de investigación sugieren que la modificación de la microbiota con un tratamiento probiótico, junto con la terapia habitual, podría mejorar los síntomas y la respuesta de los enfermos. Así lo demuestra un estudio liderado por Vicente Navarro, investigador principal del Grupo MiBioPath y director de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas y Microbiota Humana de la Universidad Católica San Antonio, de Murcia, publicado el 28 de febrero en Scientific Report. Hasta el momento ningún otro grupo de investigación había demostrado que la microbiota intestinal de pacientes con psoriasis presentase datos diferenciales con la del resto de la población.

    "El hecho de que los tejidos esten cubiertos de estas bacterias impide la colonización de otras patogénicas dificultando la aparición de infecciones"

    Obesidad y diabetes

    Sin duda, la relación entre la composición de la microbiota y la obesidad es el campo donde existe mayor evidencia científica. "En los últimos años son muchos los trabajos que han relacionado la microbiota intestinal con el desarrollo de enfermedades de alta prevalencia como son la obesidad y la diabetes de tipo 2. La primera, en sí misma, se asocia a cambios en su composición que conllevan a un sobrecrecimiento de microorganismos con una mayor eficiencia en la obtención de la energía", explica Tapia.

    En concreto, las alteraciones que se observan en personas obesas y diabéticas "son un aumento de las Firmicutes y una disminución de las Bacteroidetes", especifica la vocal del COF de Zaragoza. "En el caso de la diabetes tipo 2, las variaciones en la microbiota generan insulinorresistencia", puntualiza María José Cejas, farmacéutica y experta Nutrición y Dietética por la Universidad de Granada. Al respecto, Martínez Naves advierte: "No sabemos si esas alteraciones son la causa o la consecuencia de la obesidad, pero está claro que la menor diversidad de bacterias y la proporción de género y especies, que varía con la alimentación, aumentan el riesgo".

    Hábitos saludables

    Comer bien es fundamental para mantener en buen estado las bacterias del organismo y para conseguirlo los expertos insisten en la importancia de reducir las grasas animales e incrementar el consumo de proteínas de origen vegetal, frutas y verduras. "Se ha visto que un patrón de dieta mediterránea modifica la microbiota de forma saludable: se deben evitar el abuso de sal, aditivos, azúcar, grasas saturadas y comidas procesadas; nuestros platos se deben basar en vegetales frescos aliñados con aceite de oliva virgen extra", propone Tapia. Además, conviene sustituir las bebidas azucaradas por agua y eliminar el alcohol.

    Según Cejas, una buena opción son las dietas altas en fibra, porque son ricas en prebióticos: "Éstos son ingredientes no digeribles; al ser fermentados por la flora intestinal favorecen el crecimiento de especies beneficiosas". Por otro lado, los alimentos probióticos, como los lácteos y sus derivados, son ricos en este tipo de bacterias.

    Para reforzar el sistema inmunológico en el mercado existe una amplia gama de productos con aditivos ante la que el profesor de la UCM no confía demasiado. "No quiere decir que sean perjudiciales o que no contribuyan a mejorar la microbiota, pero actualmente no han conseguido demostrarlo científicamente. Por ello, el farmacéutico debe transmitir el mensaje de que una dieta equilibrada, ejercicio moderado y prescindir de hábitos tóxicos, como el tabaco y el alcohol, es suficiente, porque ante un paciente con una microbiota sana, no hay medios para reforzarla de forma extra", señala.
    Cuidado con el abuso de los antibióticos

    El uso abusivo de los antibióticos produce un desequilibrio en la flora intestinal al reducir algunas especies beneficiosas para la salud. "Una muestra de ello es que a veces tras tomar este tipo de medicamentos es frecuente tener diarrea o candidiasis vaginal, porque proliferan los hongos al destruirse las bacterias", apunta María José Tapia, endocrinóloga del Hospital Regional Universitario de Málaga. "Algunos antiinflamatorios esteroideos también pueden dañar el intestino e interferir en su composición", alega Eduardo Martínez, profesor de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

    Eva Martínez Arredondo |
     

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