El médico fue claro: aléjate y deshazte de todo lo que te provoca conflicto, comienza a ver la vida desde otra óptica y concentrate en que tú mereces ser feliz. Así que tiré toda la ropa vieja, me alejo de los conflictos lo mas que puedo, me dedico (Atenastella)
La psoriasis es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por el desarrollo de “placas” rosadas con escamas plateadas superpuestas en la piel y que pueden afectar desde algunas zonas reducidas (generalmente codos o rodillas) hasta la casi totalidad del cuerpo. Afecta al 2,5% de la población europea, a veces provocando problemas sociales y psicológicos a los pacientes que pueden llegar a desarrollar fobia social, problemas de introversión e incluso depresión.
La piel se regenera con gran velocidad, pero en las placas de psoriasis esta puede multiplicarse unas cien veces. Los queratinocitos progresan desde las capas basales de la dermis hasta la superficie de la piel en solo cinco días, mientras que en la piel sana y normal tardan un mes en desplazarse. Si bien siempre se hace referencia a la reproducción descontrolada de queratinocitos (las células típicas de la epidermis), en las placas psoriásicas también abundan los granulocitos, linfocitos, macrófagos y monocitos, lo que hace pensar en mecanismos de eliminación de toxinas a través de la piel, tales como residuos bacterianos y/o alimentos procedentes de un intestino delgado muy permeable. Los queratinocitos desescamados se llevan con ellos las moléculas no deseadas contenidas en las células inmunitarias transportadoras.
Si bien no se trata de una enfermedad mortal, en muchos casos la zona afectada puede producir prurito, o irritación como resultado de tratamientos tópicos agresivos (ácido acetilsalicílico) lo que puede provocar infecciones cutáneas que pueden alcanzar cierta gravedad. También es frecuente que la psoriasis esté asociada con otras enfermedades autoinmunes, en especial con enfermedades inflamatorias intestinales (EII) y artritis reumatoide.
En 1978 se descubrió que la ciclosporina (un inmuno-depresor) utilizada para evitar el rechazo a los trasplantes renales eliminaba las placas de psoriasis, por lo que desde entonces se la considera una enfermedad autoinmune. La psoriasis se desencadena por la respuesta de los linfocitos T activados que liberan citoquinas. Estas citoquinas provocan la reproducción y rápida maduración de los queratinocitos, acompañados de un proceso general inflamatorio que actúa como un circulo vicioso que se retroalimenta. El resultado es: un crecimiento acelerado de las células de la piel que suben hasta la epidermis y se acumulan como células muertas (aspecto plateado). Se acompaña de un enrojecimiento provocado por un proceso angiogénico (multiplicación de vasos sanguíneos), así como una inflamación y engrosamiento general de la piel.
En 1996 Parslew descubrió que los queratinocitos expresan el antígeno TF, que es receptor de algunas lectinas y en especial de lectinas de Agaricus bisporus (Champiñón de Paris) que tienen la propiedad de inhibir la proliferación de los queratinocitos sin causar ninguna citotoxicidad importante.
Las lectinas del Champiñón no son las únicas lectinas que juegan un papel importante para la salud humana, ya hay otras lectinas de otras especies de setas que también ejercen acción terapéutica (las lectinas son proteínas algo parecidas a las enzimas en el sentido de que se unen a un azúcar específico, si bien por ello no tienen las mismas funciones bioquímicas de las enzimas). El efecto inmunomodulador o inmunoregulador de las lectinas del Champiñón podrían actuar a nivel sistémico, si bien los dos trabajos de investigación citados en la literatura científica abogan por un uso tópico sobre las propias placas de psoriasis.
Es notable comprobar en la literatura que otras setas medicinales con lectinas y propiedades de inmunoregulación, tan utilizadas en otras enfermedades autoinmunes, no han sido estudiadas como posibles agentes terapéuticos contra la psoriasis. Setas que, como el Reishi, agregarían a sus propiedades inmunomoduladoras, las antiinflamatorias y las antiangiogénicas (los queratinocitos necesitan sangre para multiplicarse), mientras que otras como “Cola de Pavo” y el “Cogumelo do Sol”, también con propiedades inmunoreguladoras, agregarían sus cualidades antiangiogénicas.
Hasta ahora las investigaciones realizadas se han limitado a las lectinas del Champiñón de París y sus efectos “in vitro” a escala de laboratorio. Sin embargo, como ya se ha señalado, el mecanismo biológico parece ser el de la acción de lectinas que inhiben la reacción antigénica de linfocitos T, algo muy estudiado en relación a los betaglucanos y lectinas de muchas setas medicinales.
Resumiendo y hablando en claro: si tienes psoriasis supongo que habrás probado de todo y las setas medicinales no pueden causarte daño ni aumentar tu dolencia. ¿Vale la pena intentarlo? ¿Quizás Reishi además o en lugar de un revuelto de champiñones?